Alta costura como punto de partida
En su último desfile de Alta Costura Primavera-Verano 2026, Schiaparelli, bajo la dirección creativa de Daniel Roseberry, reafirmó su lugar como una de las casas más audaces de París. La colección volvió a apoyarse en el lenguaje surrealista que define a la maison, donde la moda se acerca más al arte que a lo funcional.

El zapato como pieza protagonista
Entre los detalles más comentados de la pasarela aparecieron los “Satin Bird Pump”, zapatos que convierten al calzado en una pieza conceptual. Lejos de acompañar el look en segundo plano, estos pumps se presentan como un elemento narrativo dentro del estilismo.
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Color, textura y volumen
Los zapatos se vieron en distintos colores a lo largo del desfile —marfil, negro, rojo intenso y tonos oscuros profundos— adaptándose cromáticamente a cada conjunto. Confeccionados en satén, mantienen una silueta clásica que contrasta con su detalle escultórico.
Cabezas de ave y efecto trompe-l’œil
El rasgo distintivo está en la parte frontal: cabezas de pájaros modeladas en efecto trompe-l’œil que emergen del zapato como pequeñas esculturas. Este recurso artesanal genera una ilusión visual que juega con la percepción y transforma cada par en una pieza artística.

Naturaleza y simbolismo
Las aves no aparecen de manera aislada. Forman parte de una colección atravesada por referencias a la naturaleza y a criaturas simbólicas, donde lo orgánico, lo fantástico y lo emocional se entrelazan. En este contexto, el zapato funciona como una extensión del concepto general del desfile.

El ADN Schiaparelli
Con los Satin Bird Pump, la maison reafirma su herencia surrealista: una moda que desafía lo esperado, apuesta por la emoción y convierte incluso a los accesorios en objetos de contemplación. Un recordatorio de que, en Schiaparelli, cada detalle cuenta una historia



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